24 de julio de 2017

Reseña: «El extraño verano de Tom Harvey»

El extraño verano de Tom Harvey traza una historia de suspense frenética y muy oscura. Imagen tomada de www.edicionesb.com
Si La última noche en Tremore Beach se convirtió en un éxito editorial de Ediciones B por esas tormentas en aquella inhóspita playa de Irlanda y El mal camino tampoco desentonó de lo que era una buena novela de suspense, El extraño verano de Tom Harvey no podía alejarse mucho de la calidad y del buen hacer. Mi impresión básica se resume en una palabra: alucinante.

En primer lugar, destacaría la cantidad de situaciones peligrosas y comprometidas que contiene la obra. Parece que no hay margen alguno de error al actuar. Con ello, será fácil ver a los protagonistas metidos en algún lío ya sea con otro personaje o con una situación que les supera. Los problemas parecen surgir de la nada, la confianza se muestra escasa y el riesgo de salir perdiendo es alto. La tensión está garantizada en esta espiral de completa desconfianza.

Otro aspecto importante es el secretismo. La obra me ha recordado a un juego en el que vas desbloqueando elementos hasta completarlo. Para este caso, esos «desbloqueos» proceden de momentos que se dan de casualidad, de situaciones imprevistas y, a veces, propias de una mente acostumbrada a pensar. Estas, mezcladas con otras más habituales que requiere el suspense, hacen de la obra un torrente de historias por descubrir dentro del argumento principal y con giros sorprendentes. Todo toma un cariz enigmático.

Se hace referencia a varios tipos de relaciones entre los personajes, pero relaciones muy cerradas. Veremos que hay como pequeños equipos dentro del conglomerado de personajes, sobre todo a medida que la obra va transcurriendo. Me ha llamado la atención este aspecto, ya que confiere la impresión de que cada uno trabaja por su cuenta, ajeno incluso al caso de turno en ocasiones. Es como un gran grupo que se empieza a fragmentar por determinados intereses.

La codicia es un aspecto referenciado a lo largo de la obra. Desde la suntuosidad de unos hasta la golosas herencias de otros, El extraño verano de Tom Harvey se convierte en una hucha cargada de billetes que van a tratar de conseguirse o de retenerse sin mirar a nadie más que a sí mismo. Secundado por los intereses personales, asistiremos al poder del dinero en nuestra sociedad, hasta dónde llega a expandirse y cuánto daño puede hacer voluntaria o involuntariamente.

La novela contiene una carga adictiva increíble. Mikel Santiago ha cuidado de forma espectacular este aspecto en los finales de capítulos y episodios, invitándote a seguir leyendo. Es muy complicado desengancharse de esta lectura, porque siempre hay algo que está por acontecer. Te deja incluso pensando en varias posiblidades sobre los acontecimentos y, con ello, te acerca mucho más a la novela. En este aspecto tiene sobresaliente cum laude.

La búsqueda constante de una verdad poco clara, la sensación permanente de alerta y un rato de música acompañan a lo anterior. El extraño verano de Tom Harvey se convierte en una novela frenética, amena, atrayente y que deja en quien la lee la impresión de haber estado bajo un torellino irrefrenable de tácitas y escandalosas batallas a varias bandas.

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